BIENVENIDOS A MI BLOG

BIENVENIDOS A MI BLOG

Un espacio para compartir con vosotros, mis relatos, poemas y escritos varios. Un espacio para dar rienda suelta a mi imaginación y sentimientos.
Mi nombre es Pilar Lou Martin y me encanta leer y escribir , espero que a vosotros os guste lo que escribo. Muchas gracias por vuestras visitas .

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lunes, 4 de junio de 2012

AROMAS DEL ATARDECER




 Hola amigos, os invito a todos a la presentación de mi cuadernillo
“ Aromas del atardecer” , que forma parte del proyecto " Ecos ".


Son catorce relatos en prosa para reir, para soñar, para pensar, para imaginar, para llorar, para recordar, " para vivir"... 


Me gustan los " Aromas del atardecer" porque en ellos encuentro la tranquilidad para plasmar las vivencias de una vida teñida de otoño y las diversas personalidades de la humanidad.

Dicha presentación será el 30 de junio, a las 18 horas, en el café Ruíz, en Madrid.
Aunque no podré estar personalmente, mi cuadernillo con mis letras estarán por mí.


Una vez hecha la presentación, podreis adquirir mi cuadernillo en http://www.uncafeconliteratos.es/

Os espero , y os doy las gracias por anticipado.

miércoles, 30 de mayo de 2012

MI PRÓXIMA PUBLICACIÓN

Hola amigos, me complace anunciaros la próxima publicación de mi cuadernillo que formara parte del proyecto ECOS, de UN CAFÉ CON LITERATOS. Estoy muy ilusionada, os dejo el enlace de la presentación que será conjunta entre Marga Ribera  y yo, Pilar Lou Martin.

sábado, 26 de mayo de 2012

CAMINO EN LA NOCHE, seleccionado en 2º lugar.

Hola, amigos, estoy muy contenta. Mi relato CAMINO EN LA NOCHE, ha quedado en 2º lugar en EL RELATO DEL MES, en la participación de Tema libre.  Estará incluido en el libro que publicarán con los relatos ganadores de cada mes. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo. Os dejo el enlace donde sale.
http://elrelatodelmes.wordpress.com/2012/05/26/ganador-del-relato-del-mes-de-abril-de-2012-tema-libre/

miércoles, 16 de mayo de 2012

CAMINO EN LA NOCHE

Voy caminando en esta noche inmersa en la oscuridad. Me envuelve en su siniestra presencia rodeándome de las sombras de los árboles. Se muestran hacia mí pareciéndome gigantescos y balanceando  sus hojas  al ritmo del viento. Casi amenazantes, ciernen sus copas desde su altura para contemplar mi propia pequeñez.
Mis pasos lentos me conducen hacia ninguna parte, porque no tengo ningún sitio hacia dónde ir. No tengo a nadie que me espere, ninguna casa que me acoja para darme la bienvenida tal vez.
Estas  son mis ideas engañosas, porque sí sé donde iré. Son mis pasos, los que ignorantes se ven guiados por una razón que les cuesta admitir. Sí es verdad que nadie me espera, pero en mi mente tengo dibujada la casa que quiero volver a ver. La que he estado anhelado durante tanto tiempo.
La casa que me llama constantemente para que regrese allí.
Son mis ideas las que me quieren traicionar y  obligarme a dar marcha atrás, que deshaga mis pasos, más estoy decidido a continuar caminando siempre hacia adelante, aunque me cueste, aunque me duela. Aunque lo que me encuentre me produzca aún más pena que la que ya siento.
No quiero permanecer más tiempo en un sitio al cual no pertenezco, aunque estuve asentado en sus calles, y anduve junto a otras personas tan ajenas a este, como yo mismo.
A esa ciudad que nos adopto como si fuéramos hijos suyos también. Y nos mostró su hermoso semblante, aunque a la vez nos enseñó su rostro más severo, obligándonos a ser valientes y continuar.
Mientras voy caminando rememorando lo que he dejado atrás, intento convencerme que he tomado la decisión adecuada.
Soy dueño de mi propia vida y puedo elegir.
Pero ahora tengo ganas de salir de este bosque que  confunde mis pensamientos. Que se asemeja a esa selva oscura que también recorrió el gran poeta italiano en sus versos.
Mas yo no quiero visitar más infiernos, no me merezco el purgatorio porque ya he sufrido bastante. Quiero hallar el Paraíso, ese último edén que me espera en alguna parte, quizás esté hacía donde me dirijo.
En esta noche  me ilumina la luna llena, su intensa luz destaca bajo el cielo negro, salpicado por escasas estrellas.
Levantó mis ojos para mirarla y entiendo su inspiración. Es la musa que acompaña a los poetas, es la esencia del romanticismo, el misterio de lo incomprensible porque está muy lejana. Es ese color que fascina al pintor, cuando la viste con sus delicados tonos blanquecinos, grisáceos, azules, rojos y púrpuras.
Es la melodía interior que siente  el músico cuando compone sus obras maestras.
Estoy recorriendo un sendero casi silencioso, porque en realidad hay todo un mundo de sonidos, aunque apenas son perceptibles a nuestro oído humano. Aún así siento murmullos a mi alrededor, la suave brisa que hace mecer las hojas de los árboles, algún grillo que canta en alguna parte, algún revolotear de alas que pasan veloces sobre mi cabeza, y una especie de escalofrío me sacude de arriba abajo, al imaginar que en el bosque puede haber escondidas fantásticas criaturas, fantasmas que se ocultan tras las sombras de los árboles para asustar a quien se atreva a penetrar en sus dominios. Fantasmas imaginados tal vez por nuestra propia mente, por esos miedos que nos asaltan cuando estamos solos, cuando nos enfrentamos cara a cara con nosotros mismos.
Y siento que el bosque  me habla, con su voz melancólica  contándome todas las historias que esconde en su interior.
Es el idioma de los viejos árboles, los que han visto pasar el tiempo  y que retienen el eco de las almas humanas. Retazos de sensaciones se esconden entre sus cortezas duras.
Guardan la vieja memoria de aquellas personas que alguna vez se sentaron bajo sus ramas `para descansar de sus largos viajes, o gentes que buscaron en este rincón un poco de paz, momentos para reflexionar sobre sus vidas y sus problemas. En el tronco hay grabados varios nombres, promesas de enamorados que sellaron su amor en la corteza, para quizás perpetuarlo para siempre.
Esos  nombres, apenas  son visibles,  en la penumbra, sólo puedo atisbar alguna letra, pero pasó mi mano y notó su rugosidad, las diferentes formas de cada vocal o consonante, y por unos instantes me detengo a imaginar aquel mensaje de amor.
Voy andando por el camino despacio, pero he conseguido llegar al final del estrecho bosque, y diviso en la lejanía la silueta de un pueblo.
Pensaba que no iba a llegar nunca, que mis pasos tranquilos tardarían en encontrarlo,  pero estoy a pocos metros de allí.
Me adentro en este, que está iluminado por algunas farolas. Está desierto, a estas horas de la noche, sus ocupantes probablemente ya estarán durmiendo.
Sumidos en su sueño nocturno, se olvidaran durante algunas horas de su realidad. Su rutina quedará a merced del disparate onírico, donde el tiempo es un capricho de la mente. Algunos tendrán bellos sueños, otros pesadillas que les llenarán de angustia, algunos no recordarán nada de lo que han soñado, pero todos estarán a merced de su subconsciente.
Otros estarán quizás despiertos, debatiéndose con un insomnio permanente que les obligará a dar vueltas sobre sus camas una y otra vez, sin conseguir la dicha del sueño placentero.
Mientras pienso en ello, sigo caminando, en la noche, y aspiro su aroma.
Porque mi noche tiene olor, ése olor a soledad, ése olor a interrogantes, ése olor a espacios vacíos que no se llenan nunca. Esa ansiedad retenida que nos asalta en alguno de nuestros momentos y nos causa un  hondo penar saborear su sinsabor, porque a nada sabe la soledad, tal vez a amargura y a cansancio constante, tal vez hace aflorar a nuestro llanto que quiere desgarrarse, arrancarse de lo más profundo de nuestra alma.
A veces, también cuando camino, como en esta noche, aspiro otro olor distinto, más melancólico.
Es el olor del ayer. Me regocijo con el olor de sus recuerdos, los que siempre me acompañan, los que huelen a viejas estampas vividas, a horas añejas de mi pasado.
Me señalan con el dedo de la memoria una y otra vez, y las visualizado como una serie de imágenes fotográficas para mostrarme todo lo que he sido, lo que no fui, lo que perdí, lo que no me dejaron ser. Es mi deuda constante a una memoria que se niega a desaparecer.
Sumido en mi retrospectiva, casi ni me doy cuenta de que he llegado a mi destino. Estoy en la entrada del pueblo. Un cartel lo señaliza, no puedo leerlo, pero sé que es mi pueblo.
Observo la iglesia mudéjar que con su alto campanario destaca sobre todas las casas. Recorro unos pasos más abajo y me encuentro en la plaza mayor, con el abrevadero en el  medio donde las bestias bebían hace ya bastantes años.
Mis pies me conducen después  hacia aquel callejón de las brujas, sobre cual circulan las leyendas, y yo me imagino a toda una corte de mujeres haciendo sus aquelarres y vistiendo de miedo a aquel rincón del pueblo. Como cuando era un zagal y me contaban aquellos cuentos de miedo, y no quería pasar por la calle si había oscurecido y sin compañía.
Supersticiones o realidades, no se sabe la verdad, para eso se crearon las leyendas para creer o no en estas. Pero sobretodo para alimentar las fantasías y los dichos populares
Tras el siniestro callejón, se encuentra la fábrica de juguetes de plástico.
Está cerrada, ya nadie trabaja allí, pero a través de los ojos de mi infancia, veo aquellos pistolitas, aquellas hueveras, jarras, tacitas y figuras de animales. Toda una serie de minúsculos plásticos dedicados a la ilusión. Como así se llamaba la fábrica. Una sonrisa asoma a mi rostro al rememorarlo.
Me fui de este lugar donde nací, hace ya muchos años.  Cuando era joven y partí buscando la gloria, queriendo encontrar una vida alejada de aquellas gentes rurales. Pensando que la ciudad me concedería la abundancia, me sacaría de la pobreza.
Yo, como tantos otros, fui el resultado de la gran inmigración del campo a la ciudad. Pero en aquella  en la que estuve no encontré la riqueza que esperaba, sino un cotidiano vivir, con muchas penas y sacrificios.
Allí conocí a mi futura esposa, una chica venida también de su pueblo. Nos casemos y tuvimos tres hijos. Y los he perdido a todos. La muerte me arrebató primero a mi mujer, y más tarde a un hijo. Y la aventura hizo la odiosa labor de alejarme de mis otros dos hijos, ya que ellos, como yo, quisieron ver el mundo más allá de la frontera de su país y también emigraron.
Así me quedé solo en mi ciudad y me hice viejo. Momento a momento. Soportando los años que pasaron sobre mi existencia, llenándome de vivencias, de alegrías y desgracias. Porque la vida en eso consiste. En un amanecer cada día con el ánimo levantado, en un dormirse en la noche de la tristeza.
Y un día decidí volver a mi pueblo, a mi casa, aún sabiendo que nadie me esperaría. Donde sólo me acogería mi nostalgia.
Donde seguramente me esperaría el fin de mis días, pero me quiero morir en el lugar que me vio nacer, a la sombra de los cipreses del cementerio de mi pueblo, donde yacen enterrados mis padres y mi abuelos, la única compañía que me saludara desde el otro mundo, cuando mi cuerpo emita el último suspiro.
He llegado por fin a la puerta de mi casa, la abro fácilmente, no tiene llave ni cerraduras.  El interior está ruinoso, pero aún conserva algunos muebles, una mesa y cuatro sillas desgastadas. Tampoco hay luz, pero no me importa.
La luna llena acoge a la habitación en la penumbra, y como si fuera amiga suya, por unos instantes le regala su luz difusa.
Son los suficientes para que consiga sentarme en una silla. Se me hace un nudo en la garganta y estoy a punto de llorar. Siento la emotividad de mi regreso.
Mi mente acoge los sucesos vividos durante mis recorridos por los otros caminos que he visitado, por los bosques que he atravesado en mis muchas noches en las cuales me escapaba de mi ciudad y me dedicaba a andar y andar, sin rumbo.
Cuando las noches eran diferentes entre sí, claras, oscuras, siniestras, fantasmagóricas, cortas, largas, poéticas, anodinas, comunes y mágicas.
Eran las noches de una juventud primera, de una madurez  luego, de una vejez después.
Más este ha sido el paseo más tardío, mi postrero camino en la noche. Lo sé con certeza.
Lo mismo que sé que caminé durante todas las demás noches hasta llegar a esta última, que me trajo hasta aquí, para reencontrarme conmigo mismo y con mis orígenes primeros.
Para reencontrarme con mi final.

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NOTA: Con este relato inauguro una nueva seccion llamada EL RELATO DEL MES, que es un blog donde concurso. Con esta etiqueta iré publicando los relatos con los cuales concurso y que aparecen en el mencionado blog. Cada mes, las personas pueden votar y elegir los relatos que les gusten. Los hay muy buenos, os aconsejo que os los leais. Con estos, se tiene previsto hacer un libro conjunto de varios autores.Os dejo el enlace del blog por si os gusta y quereis votar mi relato o el que os guste.http://elrelatodelmes.wordpress.com/2012/05/16/final-de-los-relatos-de-abril-de-2012/ Esta vez, he quedado entre los cinco finalistas, los dos relatos de cada categoría, TEMA LIBRE,  y TEMA DEL MES, que consigan más votos, serán los elegidos para el libro. Os doy las gracias de antemano.

domingo, 25 de marzo de 2012

ANIVERSARIO DE MI BLOG.


Hola amigos, hace ya un año, creo que fue exactamente el día 13 de marzo del 2011, se me ocurrió la idea de hacer un blog para poner mis escritos, poemas, relatos, etc.
Esta nota hubiera tenido que ponerla el día 13 , pero como soy tan despistada, pues se me paso.
Tengo que agradeceros vuestra grata acogida, y que me perdoneis si no me paso por vuestros blogs amigos tanto como quisiera. Si que os voy leyendo, pero cuando puedo.
Estoy muy contenta de las visitas, he llegado a las 25000 en un año, y 123 seguidores.
Sinceramente, nunca pensé que llegaría a tantos.
Pero lo que más me encanta es que os guste lo que escribo, porque la alegría de todo escritor es ser leído.
Seguiré por este caminito tan duro mientras pueda.
Os quiero enviar un abrazo enorme para todos y mis más sinceras GRACIAS.

POSDATA : la mujer de la foto no soy yo ni es mia la imágen, pero la he puesto para que veais cómo estoy de contenta.


domingo, 4 de marzo de 2012

SENSUALIDAD


Tumbada
 sobre una cama de seda.
Las sábanas me envuelven
en una excitación constante.
Me he enredado entre ellas
para que vengas a rescatarme.
Aspiro tu olor
y me urge saborearte.


Acudes y me dejas 
desnuda ante tu deseo.


Oculto mi cara
bajo la almohada
para gemir
cuando me alcanzas.
Quieres poseerme
y yo me entrego.
Porque también
eres mi necesidad.



Llegas con tus manos
a todos mis rincones
prohibidos.
Me humedezco de dicha
mientras aprietas
tu cuerpo contra el mío.


Te aprisiono el rostro
cuando te deleitas
en mis pechos.
Tus jugosos labios
los mordisquean.
Y yo  separo mis piernas
para acoger el vaivén
de tu brava embestidura.
Soy toda tuya.

El sudor va resbalando
por nuestras pieles
anhelantes.
No hay descanso
para esta locura
apasionante.

Me relamo de placer
al mirar tus ojos
enfebrecidos...
Quiero seguir
 provocando tus ansias
y despertanto 
tus sentidos.


Elixires que se deslizan
como múltiples caricias.
La vida es un estado
que nos estremece.
Tú siembras y yo recojo
lo que me pertenece.

Devotas son tus pupilas,
que me devoran
con el fuego
que nos consume.
Arde nuestra sangre
y nos quemamos
en la lujuria.

En esta noche
llena de  sensualidad
unimos nuestra ansiedad.

Este poema está incluído en mi libro SIGO VIVIENDO.
 http://www.amazon.es/dp/1500349399?tag=relinks2-21



















miércoles, 21 de diciembre de 2011

YO DESEO

Yo deseo que
me enamores
con tu loca pasión
Envenéname de dicha,
arráncame el corazón.

Yo deseo que
me ames más allá
de lo inimaginable.
Satúrate de mí.
A nuestro mutuo deseo
nunca pongas fin.

Es tu deseo el que me embelesa.
Es tu deseo quien codicia
mis supremos momentos
de entrega total.

Yo deseo
que existas.
Que seas
sensual sonrisa
No te alejes deprisa.
Establece tu vida
en mí.

Es tu deseo el que me acaricia.
Es tu deseo sin malicia
que implanta
naturales apetitos
que brotando
entre nuestros cuerpos,
nos salpican
de estremecimientos.
Robándonos cordura
y aliento.
Y sometiéndonos
a nuestros puros
instintos salvajes.


Como en homenaje
a Eros
cantamos
su canción
los dos,




Yo deseo que
murmures  mi nombre
una y otra vez
para convertirlo
en un Mandra perpetuo
que te lleve
al paraíso.

Es tu deseo
algo predestinado.
Algo hallado
que me encontró
a mí.

Yo deseo
que amanezcas conmigo.
que nuestra noche
sea el suspiro
que nos haga gemir.

Yo deseo
tu deseo.
Tú deseas
mi deseo.
Los dos deseamos
que nuestro deseo
pueda seguir
siempre así…
 

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Aqui abajo podeis escuchar mi poema recitado por Nela.











sábado, 17 de diciembre de 2011

LA CARRERA DE LUIS

El muchacho corre más veloz que el viento.

Sólo tiene catorce años, pero tiene el cuerpo curtido de penas.

Se ha escapado de su casa. Ha cometido algo horrible, ha dejado a su padre sangrando e inconsciente tirado en el suelo.

-Maldito hijo de perra, él se lo buscó- se dice a si mismo, en un intento de consolar su maltrecha conciencia.

Hace tan sólo una hora que ha presenciado una de las  cotidianas escenas de siempre.

Una de aquellas que le manchan el alma, que borran sus esperanzas de vivir en paz y con alegría. El sólo ha conocido hasta el momento, el horror y el desprecio, los maltratos constantes, la pobreza continua.

En su mundo de desesperanza, intenta sobrevivir a veces pensando en sus sueños.

Como un naufrago a la deriva, sus ilusiones sueltan a veces sus amarras y se escapan en quimeras imposibles.

Su padre ha llegado a casa borracho como de costumbre.

Primero han empezado las quejas atroces, luego los mortales insultos, finalmente como en una consecuencia lógica a tanta degradación moral, llegaron los golpes.

Su madre es quien más los recibe, pero en su casa, hay malos tratos para todos.

Su hermana pequeña no deja de sollozar, casi siempre se orina encima, contagiada del mismo miedo maloliente que impregna aquella casa sucia.

Sus cuatro hermanos, que también son más pequeños que él, cuando comienza la bronca, intentan escaparse de la pelea, algunos, los más decididos se arrojan a la calle, pateando gatos y desperdicios.

Otros se acurrucan y se cubren el rostro con las manos para no ver lo que sucederá.

El hombre ha pedido su cena con tan enérgica voz,  que hasta los mismos árboles se han balanceado nerviosos al escucharla. La mujer coge los escasos alimentos que tiene para ofrecérselos, pero casi nunca son bastantes.

No hay dinero en casa, no hay casi comida.

Malviven  la pareja y sus seis hijos  en la casa, que sólo posee dos habitaciones,

Una  la usan para dormitorio, con tres catres sucios, donde se reparten como pueden, hacinados en el pequeño espacio donde no se guarda ninguna intimidad.

En la otra habitación, hay una mesa y unas cuantas sillas, una cocina de leña, y pocos enseres más.

Allí hacen el resto de su vida diaria.

Los niños tirados por el suelo, juegan algunas veces a contarse historias felices, otras  gimen porque tienen hambre y tristeza, y en numerosas ocasiones se dedican a pelearse continuamente o se van  y se dedican recorrer las calles de ese postrero barrio de la gran ciudad.

La madre no se preocupa en buscarlos cuando no están. Incluso a veces ha pensado que si alguno no volviera, sería mejor.

No posee  instinto maternal. Obligado por las circunstancias, su cuerpo sólo pare  su descendencia. Se llama Manuela.

 Ella también se emborracha cuando puede. Y cuando le acecha el desasosiego, se lanza a la aventura de la infidelidad hacia su marido, como en un acto de venganza por sus golpes y martirio constante.

La familia vive en un mundo de miseria, carente de virtudes.

El sol cuando nace por la mañana, se olvida de mandarles luz a ese  rincón de vida.

El muchacho mayor se llama Luis. Esta vez no ha podido soportarlo.

 Cuando ha visto como su padre, le ha gritado a su madre: -Tráeme algo de comer, perra, y como ella le ha contestado a continuación -No hay nada para comer, maldito cabrón, si trabajaras  en vez de de tirarte todo el día por ahí vagueando y emborrachándote, tal vez tendríamos alguna mierda con la que alimentarnos  nosotros  y tus cochinos hijos.

El bofetón no ha tardado demasiado en llegar al rostro de la mujer, la cual le ha clavado las uñas con rabia, y el hombre tras golpearla de nuevo, la ha emprendido después con la más pequeña, la única hija, pequeña e inocente que no paraba de llorar.

Luis, el muchacho mayor no ha podido aguantarlo, así que apartando  a su madre, ha cogido un cuchillo de la cocina y lo ha clavado en el vientre de su padre con inmensa furia:

. Cerdo asqueroso, espero que revientes.- le ha escupido casi a la cara

Sin embargo, tras los chillidos de espanto de su familia, y tras observar como su padre ha caído al suelo retorciéndose de dolor y vomitando sangre, y perdiendo a continuación el sentido, le ha invadido  un pánico atroz que le ha hecho salir corriendo de la casa.

Mientras corre,  no sabe que su padre ha muerto, pero lo intuye. Y alzando sus manos ensangrentadas hacia el cielo, lanza un grito de angustia. Siente como el miedo y el odio se adueñan de todo su ser.

Es la primera vez que mata.

Mientras corre sin descanso, su mente le obliga a pensar que quizás no será la última…

                                                        
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Este relato lo podéis encontrar en la revista bilingüe "Arcoiris", en castellano y en francés.
Abajo, os dejo el enlace donde podéis adquirir la revista.

            

                http://www.amazon.fr/Revue-Creation-Litteraire-Plusieurs-Auteurs/dp/B00BGDJYNY/ref=sr_1_fkmr2_3?ie=UTF8&qid=1361177433&sr=8-3-fkmr2





domingo, 20 de noviembre de 2011

AMANTES



Susúrrame en mis noches sedientas.
Quiero beber de tu boca fresca.
Sensuales besos
juntarán nuestros labios.

Es tu cálido aliento
el que me alimenta
de loca pasión.

Me deslizo entre tu cuerpo
de varón.

Enciendes mi deseo
cuando te miro.
Has seducido mis horas
con tu presencia.

Me embelesa el fuego
que desprende tu cuerpo.
Quiero saborearte sin medida
ni límite de tiempo.

Nos sorprenderá el alba
en nuestro lecho de gloria.

Hemos manchado las sábanas
de memoria lujuriosa.
Has nadado en mi océano
 íntimo.
La humedad de nuestros mares
es contagiosa.
Se  disuelve
en nuestra agua de vida
tan caudalosa.

 Es hermoso nuestro encuentro.

Tiene el olor de violetas
 y jazmines,
de amarillas amapolas,
de negras orquídeas,
de claveles blancos
y de rosas rojas.

Tiene el sabor picante
de exóticos condimentos.
Fragancias y sabores
van alternándose
en nuestros juegos
cargados de erotismo.

 Mis pechos acogen tu lengua traviesa,
mi cintura se contonea
con el baile de tu miembro, que
delicado y salvaje a la vez
conquista mi reino escondido.

Tus pupilas se deshacen
en mi delirio.
Mis ojos te hacen
cautivo.

La realidad de un sueño
nos hizo amantes
infinitos.







MAPA